El estrés prolongado, especialmente en el ámbito laboral, puede provocar agotamiento físico y emocional, irritabilidad, dificultades de concentración y sensación de sobrecarga. Cuando este estado se mantiene en el tiempo puede aparecer el denominado burnout o síndrome de desgaste profesional. La intervención psicológica ayuda a recuperar el equilibrio y desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables.